Comentario al Espíritu subjetivo, Capítulo 29
Retrospectiva — qué se asume y qué se transmite
Al comienzo estaba la afirmación de que este volumen mantiene el enlace en dos direcciones. Ahora puede decirse en qué.
Qué se asume de la naturaleza. Dos determinaciones, y ambas han quedado saldadas en su lugar. El fin interno: en Was die Logik liefert vale que un organismo no tiene que saber su fin para ser fin interno, y que el saber solo se añade en el espíritu. Eso queda saldado en el impulso, la diferencia sentida entre lo que uno es y lo que podría ser. Y la vida planetaria de los §§ 392 y 393, que Der geologische Organismus trata como organismo geológico al que le falta la autoconservación en sentido pleno —un hallazgo que protege el pasaje de la lectura del alma del mundo—.
A ello se añade un paralelo estructural que solo se hace visible en retrospectiva. En la naturaleza la enfermedad es el reverso de la sensibilidad; en el espíritu la locura es el reverso de esa misma capacidad de dejarse ocupar por una particularidad. Quien puede recibir puede ser avasallado. No es una analogía, sino la misma determinación en dos lugares.
Qué se asume de la lógica. Las cinco determinaciones del capítulo 7a han sostenido, pero no en todas partes por igual. La estructura universal-particular-singular ordena las tres partes, y las ordena dos veces: en la antropología, una vez más en pequeño (capítulo 11). El mal infinito explica en qué fracasan el apetito y la felicidad. La línea nodal de la medida explica el hábito. La posibilidad real soporta el tránsito de toda la antropología. Y las dos ideas de lo verdadero y del bien dan la razón de fondo para el espíritu libre, que Peperzak solo puede fundar editorialmente. Hasta dónde soporta en conjunto el paralelo de las articulaciones lo comprueba el capítulo 28 —y lo encuentra limitado—.
Qué se transmite. Tres piezas, y es útil saber cuáles. El reconocimiento surge en el capítulo 19, y de ahí toma la filosofía del derecho su concepto de la persona: quien reconoce no hace del otro ni su fin ni su medio. El contrato lo presupone en vez de instituirlo. El signo surge en el capítulo 23, y con él la comprensión de que la universalidad de un signo no está en su naturaleza, sino que tiene que compartirse para valer —lo que hace de la estipulación, la publicidad y la inscripción lo que son—. Y el hábito del capítulo 14 no es lo contrario de la libertad, sino su condición; donde la filosofía del derecho determina la eticidad como segunda naturaleza, se refiere justamente a este hábito y no a una mera costumbre adquirida.
Qué queda abierto. La intersubjetividad no es temática en la psicología impresa, sino tácita, como muestra el capítulo 26. Si la autoconciencia universal correspondía, por la cosa misma, inmediatamente antes del espíritu objetivo, es con Hösle una cuestión abierta, y Hegel mismo reordenó la secuencia varias veces. Quien haya leído hasta aquí debe saber que en este punto se topa con una indecisión y no con un resultado. Lo que de ahí se sigue lo dice el capítulo siguiente.