Kommentar zu Hegel und Marx, Capítulo 1

Hegel o Marx

Hay un relato tan difundido que ya casi no se percibe como una afirmación. Dice lo siguiente: Hegel habría derivado el mundo del pensamiento, habría concebido la realidad como aparición de una idea y habría justificado filosóficamente los estados de cosas existentes. Marx lo habría puesto de cabeza sobre sus pies, habría sustituido el idealismo por el materialismo y con ello habría sentado las bases de una ciencia que antes no existía. Quien sigue a Marx ya no está atado a Hegel; quien sigue a Hegel no necesita a Marx.

El relato proviene del propio Marx, al menos en sus rasgos fundamentales. Su eficacia tiene buenas razones: describe cómo Marx se entendía a sí mismo y en algunos puntos acierta en algo. Pero como descripción de lo que Marx hace, no se sostiene.

Lo que habla en contra puede decirse en una frase, aunque requiera el libro entero para desarrollarse: el procedimiento de Marx es hegeliano antes de que él lo vuelva contra Hegel, y sigue siéndolo mientras lo vuelve contra él. Las categorías con las que trabaja —el desarrollo de una cosa a partir de sus contradicciones internas, la totalidad en la que cada elemento solo se determina en relación con el conjunto, la crítica inmanente que mide una posición según su propia pretensión, la apariencia como forma necesaria de la esencia— están desarrolladas en Hegel y son aplicadas por Marx.

De esto no se sigue que Marx no haya añadido nada. Añadió muchísimo, y sin lo añadido la arquitectura de Hegel quedaría sin contrastar con la realidad moderna. Tampoco se sigue que su crítica caiga en el vacío; acierta en varios puntos, y acierta precisamente donde Hegel es vulnerable. Solo se sigue que la alternativa está mal planteada. Quien cree que debe elegir entre uno y otro pierde la mitad de las herramientas.

Cómo se presenta esto en detalle es el objeto de este libro. Al comienzo está la pregunta de de dónde toma Marx su procedimiento.