Kommentar zu Hegel und Marx, Capítulo 3

Gans como forma de pensamiento asimilada

Gans apenas aparece en los escritos publicados de Marx. Quien solo lea las obras impresas no llegaría a suponer que aquí está el maestro académico más importante: aquel que enseñó la filosofía del derecho hegeliana con mayor eficacia que el propio Hegel, que llevó metódicamente más lejos el pasaje sobre la plebe (Pöbel) allí donde Hegel vacilaba, y que acuñó una fórmula sobre los antagonismos de clase que reaparece en el Manifiesto Comunista.

Ese silencio tiene una razón, y es la misma que la del silencio en torno a Hegel. Lo que Marx se lleva de las lecciones no es una doctrina que se pudiera citar, sino un procedimiento. Un procedimiento no se cita, se aplica. Un método verdaderamente asimilado ya no necesita ser nombrado como método; está obrando en el ejercicio mismo de la cosa, y es allí donde se le reconoce, no en la bibliografía.

Con esto queda dicho también cómo habría que describir la relación de Marx con Hegel, si se prescinde de la autopresentación polémica. No es una refutación ni una continuación. Es lo que Hegel llama Aufhebung [superación dialéctica]: atravesar algo y conservarlo, sin que lo atravesado siga apareciendo todavía como objeto. Quien ha aprendido una lengua ya no habla sobre su gramática. Que la ha aprendido se nota en cómo habla.

Para el uso que aquí interesa, de esto se sigue una regla de lectura. Donde Marx se distancia de Hegel, hay que preguntar primero si esa distancia concierne a una cosa o a una autodescripción. Y donde parece prescindir de Hegel, hay que preguntar con qué medios trabaja en ese lugar. Ambas preguntas conducen al mismo sitio: a lo que el texto hace, a diferencia de lo que dice de sí mismo.

Parte II: La crítica de la filosofía del derecho de Hegel