Kommentar zum subjektiven Geist, Capítulo 10

Los tres estadios y su principio de ordenación

Como en la filosofía de la naturaleza, Hegel ordena según creciente autorreferencia. Su propia articulación lo nombra así:

A. En sí o inmediato —el espíritu como alma o espíritu natural, objeto de la Antropología.

B. Para sí o mediado —el espíritu como conciencia, que se refiere a un objeto y en él a sí mismo; objeto de la Fenomenología.

C. Determinándose en sí y para sí —el espíritu como sujeto que conoce y quiere; objeto de la Psicología.

Con qué se puede comprobar el orden es la misma pregunta que en los otros volúmenes: ¿puede el lector realizar por sí mismo el fracaso?

En cada tránsito de la Antropología esto puede responderse. El alma natural tiene sus determinidades sin relacionarse con ellas —y quien reconstruye esto advierte que «tener» aún no dice nada aquí: un temperamento del que uno no sabe nada no se distingue de una mera disposición. El alma sensible se relaciona con ellas —y puede fracasar en ello. El alma real se las ha apropiado, tan completamente que nada resiste ya —y precisamente en ello reside su carencia.

La serie avanza, pues, no porque Hegel la ordene así, sino porque cada estadio fracasa en su propia determinación. [KF]

Hegel articula en el § 390: el alma es primero «en su determinidad natural inmediata, la mera alma existente, natural»; luego entra «en cuanto individual, en relación con este su ser inmediato» y es «alma sensible, abstracta, para sí»; finalmente este ser está «configurado en ella como su corporeidad, y ella en ello es alma real».

El movimiento es, pues: tenerrelacionarse con ellohabérselo apropiado. El miembro intermedio es decisivo, y tiene un nombre que induce a error: el sentimiento.

Y esta figura se repite en cada nivel. La Antropología no es una colección de temas que Hegel consideraba afines, sino que está construida de principio a fin conforme a la lógica del concepto —y en muchos lugares él mismo numera los pasos.

Los tres estadios principales son A–B–E: el alma natural como lo universal, el alma sensible como lo que se diferencia, el alma real como la singularidad retornada. Dentro del alma natural se repite la misma serie dos veces (cap. 10). Dentro del alma sensible, de igual modo, y allí la figura sostiene un pensamiento que no se encuentra sin ella (cap. 11).

Esta es, para la lectura, la indicación más importante: lo que está en determinado lugar dice lo que ocurre con ello. Un contenido en segundo lugar es, según su concepto, aquello que se particulariza y se supera; uno en tercer lugar es aquello en lo que el movimiento llega al reposo. Quien lee solo los contenidos lee la mitad. [KF]